lunes, 22 de diciembre de 2025

Imprevisibilidad

Mi padre ha muerto y, como si fuera una ironía del destino, yo llegué unos minutos tarde, contradiciendo su filosofia sobre el tiempo y la vida

Siempre hay que llegar con mucha antelación a los lugares por si hay algún imprevisto.

Sin embargo, ¿cómo calcular la imprevisible muerte? 



lunes, 1 de diciembre de 2025

La vida en 45º

 Mi padre anda en 45º.

Subimos de misa, como cada domingo. Anda, por estandarizar el lenguaje, arrastrando los pies. La mirada en el suelo, pero es incapaz de ver sus pies porque la inclinación de su cuerpo es de 45º. Apoya su cuerpo en mi, sus pequeños brazos, cada vez más pequeños, se sujetan en mis manos. 

Llegamos a la puerta de la calle de su casa. Está agotada. Me mira como si no fuera más que el bastón que se usa para apoyarse, como un objeto inanimado, como un apéndice necesario. Estamos los dos mirandonos a los ojos, el sin verme y yo viendo a alguien que fue mi padre.

- Entrem -me dice como siguiente acto lógico.

Me da las llaves, después de rebucarlas infinitamente en el bolsillo del pantalón. Lentamente porque la vida en 45º debe ser difícil.

martes, 25 de marzo de 2025

Reflexiones sobre una posible dimisión educativa (I)

 Mañana complicada. Discusiones y violencia verbal gratuita. La amenaza, la única forma de compra-venta de cierta tranquilidad.

La (re)lectura de Drácula me devuelve, paradójicamente cierto sosiego porque parece justificarme la maldad innata en el ser humano, incluso la innata maldad inconsciente. El placer del mal, del dolor, por el simple placer de provocarlo, como el ansia de pervivir en el recuerdo del dolor, de aquel a quien se le provoca el dolor. ¿Es necesario regodearse en el dolor? Quizá el dolor como única forma de supervivencia... En el caso de hoy, las doce primaveras de la imberbe muchacha, ¿puede significar que realmente la maldad es innata? ¿Es un problema de salud mental? ¿Simplemente provocación hormonal? No lo entiendo.

El personaje de Bram Stoker anhela la eternidad, el placer de poseer, la necesidad de ser superior, pero la imberbe muchacha no sabe quién es Drácula.

Bonjour, bonsoir

 Bonsoir inocencia,
bonjour picardía.

El umbral entre la noche y el día, simplemente despertarse en el momento exacto en el que uno tiene que miccionar después de una larga duermevela. 

Diez años, simplemente diez años.

Bonjour, ya no dormirás bien nunca más.