jueves, 15 de febrero de 2024

Hace cosa de un año

 Hace cosa de un año, trabajaba rodeado de violencia. Escribí unas entradas en papel que culaquier día las paso a esta bitácora

 Hoy un nuevo episodio de odio: amenazas del tipo me aplaudiría si le dieran una paliza, ataques xenófobos como deberían quitarle los papeles, amenazas directas de violencia... y mucha omisión que asentía y mucho silencio, demasiado silencio, para tanto ruido. Hace cosa de un año pensé que esa violencia era fruto del entorno, hoy puedo asegurar que es fruto de toda la sociedad, de la sociedad que los educadores somos incapaces de cambiar.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Olla a presión

Siempre he sido un pésimo cocinero. Nunca he sabido calcular la cantidad necesaria de pasta, arroz o agua para que la comida salga como debe salir. Si hay otro criterio para el placer de la comida, yo lo desconozco. Lo mismo pasa en mi cabeza. Nunca sé controlar el límite de preocupaciones que caben dentro de ella, la cantidad exacta para que no sobrepase. Así que para evitar que estalle mi olla a presión he optado por escribir este post. Veremos si consigo liberar la presión del vapor de mis pensamientos.

jueves, 30 de noviembre de 2023

Pausa

 La vida se ha tranquilizado, al menos aparentemente. Días de un sol legañoso parecen fluir sin el ruido pretérito. De momento.

viernes, 17 de noviembre de 2023

Bany


 

Geografia del dolor

 Mi espalda es la montaña que antecede al dolor.

El cuello, el paso angosto hacia las llanuras cerebrales donde las marismas grises se bañan en un continuo y leve malestar, paliado por las píldoras verdes de la farmacia.

Y la boca, el delta con cinco islas perladas rodeadas de llagas que no sangran.

Por lo demás, hoy es un maravilloso viernes.


jueves, 16 de noviembre de 2023

Nuevas fotos, viejos tiempos

 



Contra la repetición

 Aliteración, anáfora, epanadiplosis, epífora, reduplicación... Eliminemos las figuras retóricas de repetición del lenguaje cotidiano.

Vejez

 La vejez es el umbral de la muerte en un edificio en ruinas.

Si, como un invitado de piedra, miras la puerta de cuyo quicio ves cómo cuelgan las bisagras arrugadas y oxidadas y entiendes tristemente que tú anfitrión no logre cerrar la puerta, como si una mano invisible la empujara hacia adentro o como si alguien, invisible, hubiera puesto el pie para evitar, como una broma pesada, que puedas desanclarte de esa ansia de cerrar. 

Y entonces, el anfitrión se duerme tras una luz catatónica.

De la estaciones

 Vivo en una cansancio extremo. Las dificultades del pasar, del ir viviendo me hastían. No quiero problemas.

Sin embargo, una mezcla de culpa (fruto de la tradición judeocristiana) y una responsabilidad ética (no sé si bien entendida) no me permiten escabullirme de la vida,, hibernar hasta que el frío de los problemas hayan amanecido y pueda disfrutar del sol.

Yo que siempre fui una persona de invierno.

Ahora

 Ahora que ya nadie me lee, ahora es cuando escribo en libertad.

martes, 7 de febrero de 2023

Promesa tardía cumplida

 Acabo de leer la última entrada de esta bitácora y me sorprende la promesa de escritura. A pesar de ello, la escritura existe, como antaño en papel. 

La digitalizo como forma de repensar lo escrito

jueves, 7 de julio de 2022

Ahora que nadie me lee

 Ahora que nadie me lee (de nuevo, pues los pocos se han cansado del F5), vuelvo a retomar la escritura y fotografía de este blog, con la misma intención con la que empecé.

La bitácora personal para mi mismo. Nadie más. Mi diván donde mis palabras vuelven a funcionar, porque mi rabia debe salir por algún lugar.


lunes, 19 de marzo de 2018

Como Penelope

Como Penelope, mi padre desteje y vuelve a tejer su obsesión para luchar contra la resignación de la muerte. Su gran obra (al más estilo de Borges) se fragmenta a golpes, pero siempre queda un recorte en la recámara, como una bala siempre a punto para matar al asesino del tiempo. Sin embargo, la resignación parece que desteje más rápido que la confianza de esa bala que puede perderse.

Tristeza que no es depresión, tristeza que no es tristeza. Resignación de la muerte.

A mi padre que sufre el sindrome de la resignación cristiana, entre otros.