viernes, 29 de julio de 2011

La canción del verano

Un 1 (acompañado por unos cuantos serviles ceros detrás) baila con una A al son de la música del debe haber, pisotéandola como un pésimo bailirín.
Cuando la dictadura de los números se impone a las letras, uno debe pasar a la siguiente pista del disco.

miércoles, 27 de julio de 2011

Instantaneas barcelonesas

En Barcelona (España), julio de 2011
Con una cámara ajena, me he confundido, como un turista más, por esta ciudad que me vio nacer, recorriendo los lugares de toda la vida pero como un extranjero más.

viernes, 15 de julio de 2011

Alguien pasa...

Y sé otra cosa acerca de la felicidad: que es muda.
Vasco Pratolini, La constancia de la razón
(extraído de Las palabras son tímidas, de Giulia Alberico)

jueves, 14 de julio de 2011

Y seguimos mirando las ventanas

Un colegio, con ventanas cerradas, en un mes de julio sin clase. Silencio. Un recuerdo que cada vez queda más alejado


Una aseguradora, con ventanas que no muestran, ópacas como un seguro de vida, a la espera de que te mueras.






En Valencia (España), julio de 2011

martes, 5 de julio de 2011

Pensando Valencia

"Lo que en realidad hacemos cuando caminamos por una ciudad es pensar"

Enrique Vila-Matas, Doctor Pasavento.

Número de emociones

- El número de emociones no pasaba de 36.
- Es curioso.


Leopoldo Lugones, "La metamúsica", en Las fuerzas extrañas

lunes, 27 de junio de 2011

Abriendo y cerrando puertas

Una puerta de cuatro años se cierra, con un breve y ligero ruido de despedida, sabida, pero no por eso, menos sentida. Ahora me encuentro en la antesala con una nueva puerta delante. En una de las paredes, una gran ventana. Antes del siguiente paso, miro por ella para ver como los cuatro años se me han colado entre mis rendijas.

Una gran ventana que me abre al mundo. Una casa en la que he pasado miedo, terror, alegrías y tristezas, mucho frio y algo de calor, con una plaga de cucarachas, lavadoras (a cual más vieja) que charlaban tranquilamente con la nevera, y mucho silencio, mucho.

Una gran ventana abierta a Bulgaria, en esta ciudad de provincias, inicio de muchas carreteras, agujeradas, con destinos tan diversos como el norte, el sur, el este y el oeste… Un país, mil ciudades.

Una gran ventana desde la que casi oigo el colegio, el ronroneo somnoliento de las siete y media de la mañana, el griterío de las diez y cinco, el cansancio de las dos de la tarde.

Una gran ventana en la que se oye búlgaro pero también español (mea culpa, también), en mayor o menor medida, con el trinar de los coches desaparcando, la voz de los vendedores incansables del mercado, y silencio, mucho silencio.

Dejo de mirar para dar el siguiente paso y el siguiente hacia la puerta en la que me esperan, alegre, en este final de junio, desde aquel noviembre lejano. Al tercer paso oigo voces. Desando lo andado para ver los rostros tristes, incluso llorosos de algunos, con la sempiterna sonrisa de otros, los más lejanos hablando sin yo poder oírlos, los movimientos exagerados de los de siempre, incluso, aquellos que no me soportan, se les ve algo extraño en los ojos. Una sonrisa de uno de ellos me hace continuar

- Gracias –les (os) digo.

Debo continuar, me esperan detrás de la puerta. Mientras ando los pocos metros que me separan de la puerta se oyen, en hilo musical del pasillo, estas dos canciones, a la vez, mezclándose ritmos y voces, en un caos organizado de tristeza.



domingo, 26 de junio de 2011

-después nuestras mitades separadas llegarán a ser museos
repletos de memorias bien colmadas.

E.E. Cummings

Hipertensión

Me lo contó ella.

Cada vez que giraba levemente la cabeza hacia el lado izquierdo, lo veía, sólo brevemente, porque volvía a colocar la cabeza en la misma postura erguida, temiendo que le sucediese lo mismo que a Yrit. Sin embargo, siempre le podía la curiosidad y todos los días, sin faltar uno, giraba levemente la cabeza hacia el lado izquierdo.

Me lo contó ella el mismo instante en que yo buscaba, detras suyo, el rostro del miedo sin verlo. Ella volvió a girar levemente la cabeza hacia el lado izquierdo.

Todavía no sé si se ha ido, pero ella sigue girando levemente la cabeza hacia el lado izquierdo y ha dejado de comer con sal, alegando nosequé problema de hipertensión.

sábado, 25 de junio de 2011

Sobre los buenos días

Sábado, 25 de junio de 2011. Un despertar más en esta cama de hospital, vacío ya, con las maletas a punto, esperando sólo ya que el médico me dé el alta definitiva.


Un verso a los pies de la cama, toda la noche, me recuerda otras camas, otros tiempos (pasados y futuros) donde decir buenos días se convierte en un acto poético en sí mismo.


Te estoy acompañando. Despiértate. Es de día. (Claudio Rodríguez)
Buenos días.

miércoles, 22 de junio de 2011

Frankestein

- Sé feliz, mi querido Víctor -contestó Elizabeth-; espero que no haya nada que te aflija, y ten la seguridad de que si mi rostro no refleja una animada alegría, mi corazón está gozoso. Algo me dice que no confíe demasiado en el futuro que se abre ante nosotros, pero no escucharé esos susurros sinisestros (...) ¡Qué día divino! ¡Qué feliz y serena parece toda la naturaleza.

Frankestein, Mary Shelley

martes, 21 de junio de 2011

Sobre los lugares para vivir

Nunca es fácil, ¿eh? [la taxista a George]
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Creo que será un buen sitio para vivir [Cyntia a George en la última frase de la película]

(Jonathan Teplitzky, Better than Sex)

lunes, 20 de junio de 2011

Siete días

Para quien tiene tanto miedo, tanta incertidumbre,
tanta felicidad, tanta certidumbre.

El calendario llega a su fin, por fin.

El miedo no me paraliza y la vida hay que tomársela como viene, porque siempre viene, más o menos torcida, pero viene. Mañana, quien dice mañana dice en siete días, dormiré en mi cama (¿dónde he dormido hasta ahora? se preguntarán los más curiosos).

Y en el futuro, asumo que en los recovecos de mi cuerpo, como dicen por ahí esos poetrastos tristones, puede aparecer un amanecer triste... pero eso es futurología (ciencia inexacta como pocas).

Como en en el anuncio FLEX, hoy me siento surrealísticamente feliz.

domingo, 19 de junio de 2011

Yo también oigo a los hombrecillos

Aunque estaba despierto, tenía la sensación de moverme en un espacio onírico, pues la realidad, al menos la realidad periférica, gozaba de la elasticidad de los sueños.

Juan José Millás, Lo que sé de los hombrecillos.

viernes, 17 de junio de 2011

Memoria pixelada (elegía)

Una imagen vale más que mil palabras, dice la sabiduría popular. Sin embargo, el problema de las imágenes es cuando se pixelan en la memoria y entonces sólo queda el consuelo de las palabras.

Aunque a veces ni eso.

Últimamente

Últimamente, amor, soy una gran gotera
donde pierde mi corazón una garúa muy tuya.
Julio Huasi ("la gotera" de su libro Bandolor)

jueves, 16 de junio de 2011

Cuando repetimos buenas noches varias veces al día

Padezco de sueño infinito como si sufriese el síndrome de Gelineau y mis despertadores se alíasen con los sueños para mantenerme en una nebulosa fronteriza entre la inconsciencia y la realidad.

Buenas noches, una vez más, en este dieciséis de junio de 2011.

lunes, 13 de junio de 2011

De camas y camas

Cuando la luz de una casa ilumina tu cama como si fuese la cama de un hospital, llama enseguida al médico o abandónala sin remordimientos.