lunes, 14 de septiembre de 2009
domingo, 13 de septiembre de 2009
domingo, 6 de septiembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
jueves, 3 de septiembre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Saudade de un cuerpo
Es ardiente el pasado, e imposible:
breve noche de amor conmigo mismo.
Franciso Brines
martes, 1 de septiembre de 2009
lunes, 17 de agosto de 2009
El rostro de la tranquilidad
Gràcies Marta… gràcies per tot. Per parlar amb mi i per estar callada, gràcies per viure la vida com la vius, gràcies per un pòster i un llibre, gràcies per les converses, gràcies per saber estar (sempre has sapigut estar, pero en circunstàncies especials es quan es demostra el “señorio” que diu ta mare), gràcies pel teu pesimisme-optmimista (“la vida es una guerra”), gràcies per un bany nu (que va permetre purificar el meu cos), gràcies per les mirades, gràcies pel teu somriure i per aconseguir el meu, gràcies per deixar-te treure't una foto, gràcies per les llargues sobretaules, gràcies per tonar la meva vida a la normalitat psíquica (deu ser deformació professional), gràcies pels Pequeños cuentos misóginos, gràcies per deixar-me coneixer a un tipus que encara no entenc (com tu, la psicología dels homes tambè se m’escapa… estranya paradoxa), gràcies per explicar-me la teva vida i preguntar-me poc per la meva, gràcies encara que aquestes gràcies que no les volguis …
Gràcies, un cop mes, per ser com ets i per entendre com soc…
Ja et trobo a faltar.
Manacor, agost de 2009
martes, 11 de agosto de 2009
Desde mi hamaca
Últimamente me siento (del verbo sentarse, no sentir) muy alejado del mundo. Me siento y observo (y últimamente fotografio). Me siento y pienso. Me siento y veo como la gente pasa sin percartarse de mí.
martes, 4 de agosto de 2009
Ravaleando las penas
Robadors, ya no lleno de putas sino de negros vendiendo hachis. La Rambla del Raval llena de hoteles y turistas, a los que los paquistanís (que parecen vecinos de toda la vida) miran extrañados. De tiendas, supers, locutorios y bares ultramodernos al lado de garitos cochambrosos. Las eternas obras de la filmoteca donde antes estaba el mercadillo de cosas robadas. Casi el barrio de siempre
*(malditas obras), pero sin ella.
En Barcelona, 4 de agosto de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
De simetrías y promesas

En Skopie (Macedonia). Abril 2009.
Parece que la promesa que le hice a Lennin se ha quedado en nada... Quien me conozca ya sabe que, muchas veces, no cumplo lo que digo... ¡Cuántas veces habré dicho que dejaba de fumar! Sin embargo, y para consuelo propio, en la cabeza me fluyen muchas ideas, pero demasiado centradas en temas que nada tienen que ver con este blog... Después de meses de sequía, mi escritura vuelve a mirar a los niños. Así que todavía habrá que esperar unos meses, años,... o quién sabe, quizás vuelva a ser una de mis promesas incumplidas.
domingo, 26 de abril de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
domingo, 15 de marzo de 2009
jueves, 12 de marzo de 2009
miércoles, 11 de marzo de 2009
Pieles culpables

En las colinas de las cruces (Lituania). Julio de 2008
Daiva se sentía culpable. No lo podía remediar, andando entre tanta cruz e insinuando un pecho a través de su camisa blanca. De repente, la cara de Cristo ante ella, una de las muchas que sobresalía de las Colinas de las cruces, la miraba con deseo y concupiscencia. Creyó oír un susurro: “Magdalena, acércate”. Pero ella, como si fuera un judas cualquiera, siguió su paseo entre las hordas de turistas aquella mañana de julio paseaban distraídamente.
lunes, 9 de marzo de 2009
AMOR REFLEJO

En Skofja Loka (Eslovenia). Diciembre de 2008
AMOR REFLEJO
(reflexiones plátonicas sobre el amor)
AMOR REFLEJO
(reflexiones plátonicas sobre el amor)
La vio a través del cristal de una cafetería pero la intensa luz del sol que entraban por los grandes ventanales apenas le permitieron distinguir su figura deslizándose hacia un lugar indeterminado. Furtivamente la persiguió entre las callejuelas de la vieja ciudad, como quien acosa a su víctima, sin que ella se diese cuenta. Nunca pudo verla de frente, siempre un cristal translucido se interponía entre él y la mujer: un escaparte de una tienda en la que ella entró a comprar cualquier cosa, un cabina de teléfono (a quién llamaría), el parabrisas de un coche interponiéndose entre ellos, una puerta de una oficina que se la tragó durante ocho horas… Sólo pudo amar, brevemente, el reflejo de la figura escabulléndose entre los cristales.
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