Cruzar una calle es como dejar atrás parte de lo vivido, de nosotros mismos para llegar al siguiente destino, a lo próximo por vivir, a descubrir algo de nosotros mismos.
Me enseñó su esquina, la esquina donde se paraba muchas mañanas antes de ir a clase, y una tarde de nieve no pude evitar fotografiarla al acordarme, un segundo más, de ella.